| Cristian, el alumno de la netbook un millón que logró emocionar al país |
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El estudiante de la Escuela 506 de Lanús recibió su computadora de manos de la Presidenta. El rostro de Cristian Maldonado aún conserva destellos de emoción. Su encanto logró ponerle brillo a la fría e inolvidable tarde del 17 de agosto, cuando la mismísima Presidenta de la Nación colocó en sus manos la netbook un millón del Plan Conectar Igualdad. Los justificados nervios de aquella jornada en Tecnópolis sólo forman parte de un paréntesis en su andar cotidiano: la soltura y la decisión florecen naturalmente de la personalidad de uno de los orgullos de la Escuela de Educación Especial 506, que recibe a alumnos ciegos y disminuidos visuales. Los deseos de la abuela de ver al pequeño Cristian tocar la guitarra, no hicieron más que abrir un horizonte repleto de objetivos. Con tan sólo cinco años, se entregó un tiempo a las enseñanzas de una profesora de música. Pero las ganas de jugar pudieron más y terminó aplazando el sueño familiar. Cuatro años tuvieron que pasar para que la pasión se avivara. “Un amigo me ayudó y me enseñó unas notas. Y otras cosas las saqué de oído. Empecé con el folklore, pero después me fui adaptando a otros estilos”, explicó el confeso hincha de Boca, en diálogo con La Unión. El correr de los años ubicó al deporte en uno de sus pedestales. El atletismo y el torboll (un deporte que se creó exclusivamente para ciegos) fueron testigos de las destrezas de Cristian, quien viajó dos veces a Mar del Plata para competir en los Juegos Bonaerenses. La amistad y la música se unieron en la ciudad balnearia para conformar una experiencia inolvidable, signada por las guitarreadas nocturnas. Gardelitos, La Renga y Los Beatles forman parte del repertorio preferido del joven que también integra un grupo de Boy Scout. Incluso, las canciones de la primera banda fueron incluidas en la recopilación de covers que realizó junto a su ex banda, la cual tuvo que abandonar por cuestiones de horario. La pasión por la música, que le permite deleitar a sus conocidos con versiones melódicas, se extendió hasta las entrañas del coro de la escuela. Sólo bastan dos componentes para disfrutar de un cóctel imperdible: Cristian y su guitarra.
EL DÍA A DÍA Cuando el reloj da la seis, el desayuno se establece como antesala de su primera actividad escolar. Las salitas de jardín y las aulas de primaria y secundaria de los colegios integradores nunca le fueron ajenas al adolescente, que reparte sus días entre un establecimiento de Monte Grande y la escuela especial de Lanús. “A la mañana voy a Monte Grande. Cuando vengo a Lanús, los martes y miércoles, llego a mi casa y tengo que comer rápido para salir y no llegar tarde”, confesó sonriente. La complicidad y la picardía volvieron a aparecer cuando fue consultado sobre sus calificaciones. “Algunas materias las apruebo raspando. En unas me va bien y en otras más o menos. En noveno me cambié al actual colegio de Monte Grande, por eso al principio me costó. Pero me adapté bastante bien y mis compañeros me ayudan”, agradeció. El paso de un establecimiento a otro también estuvo ligado a otro cambio. Hace cuatro años, Cristian comenzó a viajar solo en colectivo. Siempre con una sonrisa, consideró la atención que recibe de parte de sus papás y la explicación que tiene que darles a quienes se preguntan cómo puede trasladarse sin compañía. “No me molesta explicarle a la gente. En muchos casos, no saben o tienen poca información”, razonó. Como en la vida de cualquier adolescente de 17 años, el quehacer cotidiano no sólo comprende actividades escolares. El cine y los recitales también tienen su espacio garantizado en la lista de entretenimientos. El show gratuito que brindó Dread Mar-I en Lomas, en la plaza Grigera, tuvo entre sus miles de espectadores a Cristian, quien disfrutó y cantó las canciones de la banda de reggae.
UNA NETBOOK, UNA HERRAMIENTA La entrega de la netbook, además de generarle emoción, signifi có la llegada de otra herramienta de estudio. “Soy un chico de la tecnología y manejo la computadora. Me sirve para que me corrijan más rápido la tarea. No digo que me voy a sacar el braille de encima, pero nos va a facilitar mucho más las cosas”, expresó Cristian. El celular, el chat y Facebook encabezan la lista de sus preferencias tecnológicas. “La computadora la manejo por un sistema de voz, un lector de pantalla. Y el celular tiene un método similar”, confesó. El esfuerzo de la Escuela 506 y la perseverancia de Cristian Maldonado encontraron un reconocimiento inolvidable en Tecnópolis. La lectura del poema “Gente”, de Hamlet Lima Quintana, contextualizó un escenario que emocionó a todos los presentes, incluida la Presidenta. Con Cristian como protagonista principal, el proyecto del Gobierno nacional de acortar las distancias dio otro paso hacia la igualdad.
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